Sin mente, atravesando el tiempo, la muerte, el espacio y el lugar.
Sin quebrarte, estable en todas tus formas, donde todo existe sin separarse.
Y así, desde cada célula, cada átomo, cada neurona, siendo partícula de ti, hasta el borde de mi disolución, y de vuelta al lugar del que consciente soy.
A ti, flujo y esencia, energía y universo en toda tu extensión, gracias por permitirme habitarte…
y por hacer de mí quien ahora soy.