La vida es una
gran embustera;
me dijo que ella
ya no juega más con
el niño que alguna
vez fui.
Solo mírenla
riendo con él,
con el ser
que alguna vez
fui.
Pero aquí estoy,
siendo un día
más aquel que nunca
debí ser,
y algunos me dicen
que esto ya pasó,
pero más va de paso;
son mis manos,
mi aliento,
mi respiración
pausada.
Mi corazón
aún tiene hambre
de vida,
mi alma de
felicidad,
pero yo...
yo no sé
qué más darles.