CUANDO ESTOY EN LA CAMA
Cuando estoy en la cama y el silencio respira tu nombre, mi piel recuerda el camino que tus manos supieron aprender.
Se encienden las sombras despacio, como un fuego que no quiere apurarse, y en la tibieza de las sábanas tu ausencia se vuelve deseo.
Imagino tu voz cerca, rozando cada pensamiento, y un susurro invisible me recorre por dentro.
Hay un latido distinto, más lento, más profundo, como si el tiempo entendiera que el momento es solo nuestro.
Cuando estoy en la cama,
no duermo, te invento, en cada rincón del cuerpo donde aún habita tu recuerdo.