Eduardo Villacal (seudónimo)

Se quedó en mi vida como se quedan ciertas luces

Se quedó en mi vida

como se quedan ciertas luces

cuando uno cierra los ojos.

 

Como una sinalefa rota,

que hace tambalear

las vocales de mi vida.

 

La noche la trae 

con una ferocidad ridícula.

No la llama. La quiere.

 

Se asienta despacio,

como una niebla que ya me conoce,

o una lengua lamiendo mis ruinas.

 

Cuando la sueño no empiezo por ella,

empiezo por un ruido

en alguna esquina de la ausencia.

 

Se me planta delante, innegable,

con esa costumbre

tan suya de existir demasiado.

 

Más viva incluso

que en la vigilia, más cierta

que cualquier cosa que haya tocado.

 

Como si supiera que ahí

no puedo disimularla,

en sueños actúa con descaro;

 

y el mundo, ese impostor,

se vuelve un lugar 

sospechosamente exacto.