Hoy le tengo
menos pánico
a la vida,
y sin embargo,
aún no me basta
para dejar de
odiarla.
Siempre busca
tocar las fibras
más sensibles
de mí,
y sin embargo
me contengo
de odiarla aún
más.
La palpo
a través del
papel,
del lápiz,
de la madera;
y hablo, me canto
y me encanto.
Pero tanta muerte
y tan poca vida,
tanto vacío
y tan poco
contenido...
Se salen de mis
manos palabras
que a veces forman
parábolas.
Me gusta mucho
más la muerte,
es mi fiel
amiga;
y sin embargo,
eso me basta para
tenerle pánico.