A veces
uno no entiende de silencios,
ni el por qué
algunas pausas
parecen caracoles.
Anoche me distraje en la ventana,
algo insistía en llamarme
como un escarabajo
empeñado en atravesar el umbral.
Pienso que hay luces que rezan
(como a santos)
a nuestros ojos.
Hoy amaneció tarde.
En el marco de la ventana,
el escarabajo
como un niño descansa,
vienen a su encuentro
una procesión
de hartas hormigas.