Un costal de avena dura
una arroba, de buen ron
unos sacos de algodón
y una onza de locura,
unas libras de entusiasmo
unas décimas, de amor
lingotes de corazón
y monedas de lujuria.
Llevo conmigo hasta el cielo
lo que en mi pude guardar
en la tierra ha de quedar
todo aquello que no quiero,
corazón y alma llevo
llevo familia, amistad
dejo aquí lo material
lo que nada vale, dejo.
Soy el rey de un solo imperio
nada debo demostrar
si en lo justo, está mi reino.
Y desecho por sobrar
lo que está de mas, aquello
que siempre pude comprar
la casa, el coche el dinero
amigos que nunca están
intereses, compañeros
y favores por cobrar
todo eso me lo dejo.
Ya no quiero mas tesoros
ni fortunas amasadas
ya no mas, interesadas
compañeras que den todo
si a cambio de ello, les pagas
solo recojo y me llevo
lo que en verdad me hace falta
lo demás, todo lo dejo.
He de llegar a los cielos
con lo justo y necesario
en la tierra, dejo el resto.
Dejo costales de sueños
dejo arrobas de buen ron,
dejo cajas de algodón
y mis locuras, las dejo
todo aquello que en valor
puede comprar el dinero,
ha de quedarse en el suelo
en el cielo, solo Dios.
Dejo aquí, para quien quiera
las cosas que no he querido
dejo dinero y motivos
que en el cielo no se esperan,
aquí lo dejo en herencia
a los pobres de sentido
a esos, que en esta tierra
se creen por tener, mas ricos.
Mi equipaje para el cielo
es humilde y muy sencillo
aquello que no he querido,
al partir no me lo llevo.