Delicada a flor de piel.
Delicada al igual que la misma brisa.
Delicada como si el tiempo nos uniera.
Delicada con el mismo aire que respiramos.
Entonces, serás esa niña delicada,
esa niña mimada y consentida.
Dime, mi vida, adónde te vas;
no dejes que este amparo se aleje.
Delicada y suave inocencia.
Delicada como el tranquilo riachuelo.
Delicada como la vida misma se aferra.
Delicada como la luna, que brilla en soledad.
Dime, mi niña, niña alegre, niña inocente;
qué es lo que más te llena de alegría.
Dime, mi niña, quién ha olvidado tu nombre;
tu nombre, tu vida, mi niña querida.
Ford George.