Compromiso del Poeta con el Tiempo
Todo poeta siente, en lo más profundo del ser,
el peso de sus raíces, el fuego del aquí y ahora, el anhelo de lo que será.
No puede cerrar los ojos al pasado que lo formó,
ni mirar hacia otro lado, cuando el presente lo llama con voz rotunda.
Su compromiso con el pasado es guardar la memoria,
cantar las historias, curar cada herida.
Es sentir el eco de sus antepasados,
de sus lenguas, sus sueños, sus luchas y sus amores.
Con el presente, su pacto es firme y claro:
mirar la realidad, sin velos ni engaño.
Denunciar la injusticia, celebrar la belleza,
ser voz de los silenciados, faro en la oscuridad.
Y con el futuro, su compromiso es sembrar,
versos que alienten, que iluminen el camino.
Construir puentes entre hoy y mañana,
asegurarse de que la poesía nunca muera, nunca se olvide.
Porque el poeta sabe que no existe en el vacío,
sino entretejido en el tejido del tiempo.
Su sentir es el hilo que une pasado, presente y porvenir,
y su compromiso es que cada verso tenga un propósito verdadero.