Jesús Ángel.

Nunca en otra parte.

 

Quien se hace amigo del silencio
y no ve en él problema, tensión ni contradicción,
encuentra lo que no existe en ninguna otra parte.

Y quien halla lo que no existe en el exterior
encuentra a su mejor confidente y guía.

No solo porque aprende a escucharlo,
sino porque descubre en él
lo que jamás aparece fuera.

Y así, quien aprende a escuchar al silencio
no solo encuentra a su mejor amigo,
sino que, al reconocerlo,

menos aquello que no puede disolverse, por orden natural o gravedad;

con lo que solo queda aceptar, enfrentarlo y continuar...

se vuelve claridad que orienta
en momentos oscuros
y disuelve toda sombra.