Karen García Zambrano

sonido

Sonido intenso que arrebata mi atención. Me entrega,sus fuerzas: eco que me consume y me hace vibrar.
 
Un ímpetu de canto acaricia mis oídos, y los lleva al filo de cántaros sin sal, donde el silencio se astilla y el pulso comienza a mandar.
 
Besa mi frente el susurro, me abraza mientras camino; me arrastra entre ritmos invisibles, marcando un compás imposible de ignorar; mis manos se agitan ligeras, rozando mis tiernas lumbreras, destellos que nacen ,chispas que el sonido decide encender y apagar.
 
Es una fuerza que hiere sin cuchillo: no hay puñal, ni espada, ni flecha, ni estrategia militar; pero su sonido me invade, me quiebra, me ordena y me vuelve a desarmar.
 
No verás derrota, pero sí rendición ante un sonido magistral; una caída sin impacto, una entrega sin final. No hay apariencia ni señal alguna, solo el sonido, y la brillante escarcha que esparzo mientras giro, riendo sin cesar.
 
Hay tantos tiempos ausentes, intervalos que no logro fijar, y aun así me conviertes en el grillete que detiene a los fuertes, en la pausa que no pueden quebrar.
 
Soy tránsito de vibraciones, cauce donde todo vuelve a sonar; soy reflejo de una fuerza sin rostro que no necesita nombrarse, la interferencia de mis pasos se rinde al sonar: eres impulso y mandato, Y cuando el eco se repliega y parece todo cesar, queda en mí su residuo; una huella invisible que insiste en continuar.