Tú, ven
siéntate.
Te tengo un cultivo
no explorado.
Me creció durante la mañana
cuando desperté
y te vi de nuevo.
Tu amago de ventolera
me hizo vuelo.
Como cuando exprimes
una naranja y el zumo
le da sentido al vaso.
Como cuando
un territorio flota
solo para que tú camines.
Así vivo
-y no es puro cuento-.
Eso fue justo lo que obtuve
-lo que tengo-
desde tu amor.