NҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃
թօҽตα 32
թօҽตα 32
Hay amores que llegan y no llegan
como lluvia en enero y febrero, que
avisa y no avisa, pero mojan los umbrales,
disolviendo la cal de las paredes
hasta que el hombre queda sin murallas.
Tú llegaste así: inmersa en la marea,
con olor a tierra mojada y baldía
y me ocupaste todos los silencios
que yo aprendí a habitar solo.
Eres el latido último del mundo,
y su herida que se abre hacia dos lados.
Yo no sé si es amor o es una fosa
lo que cavó en mi pecho cada mañana,
pero caigo, pero sigo, pero caigo
hasta que florece entre los muertos
todo lo que enterré de tu vida.
Y así quedamos:
tú con tu distancia tan cercana
yo con mis manos llenas de soledades
aprendiendo que amarte
es una forma de morir
que no termina nunca.
Algo muere dos veces en la tarde:
el sol, y lo que fui cuando me amas.
Hueles a pan y espiga intacta,
y a todo lo que nombro sin ti
cuando callo.
Guardo tu voz como guarda el tronco
el bisel del hacha en su albura,
no dueles menos, ni más: Dueles diferente.
Como duelen las cosas que uno elige,
las que se escogen sin saber que Duelen.
Y mañana volveré a morir dos veces,
y pasado, y siempre, y todavía más.