En sus ojos firmes,
profundos, serenos,
está el tiempo, la vida,
y el dolor del recuerdo.
Han visto la ternura
de la maternidad,
la furia del rencor
y el puñal de la mentira.
Filtros de lo real
gustaron de la luz,
de los limpios colores
y las irisadas tardes
de ardientes lejanías.
Aletean sus párpados
ocultando su ser,
alas del misterio,
telones del teatro
que interpreta la vida.
Refractan y reflejan
el brillo humedecido
de la leve emoción
y la ira contenida.
Un universo tras
el espejo glauco.
Es un dulce misterio
que jamás llegará
a desvelarse entero.