Y PENSAR EN LA SOLEDAD DE LOS LAGOS
que navegan según la corriente
del viento que musita.
Esa soledad prístina
donde el no hacer nada es virtud.
Soledad trémula de compases
y turgentes relieves
que labran el sosiego.
II
Altos montes de verdes matas
fósiles de la más remota
e inhóspita prehistoria.
Guardas del último cáliz de fuego
que no habrá de ser derramado
permaneciendo oculto bajo la extinción.
De ríos agrestes y serenos
en el anonimato de sus cavernas
la vida continúa su cauce.