Trituran el polvo
los silencios errantes
en el Reino de los Mallos.
Por angostos senderos
crecen los madroños
siguiendo el rumbo de los días,
el buitre leonado y el quebrantahuesos
vuelan sobre gotas de lluvia,
y las piedras rojas
vertebran sus entrañas,
lamento de corrientes viejas,
de montañas con sangre recia
que circulan sin cauce
y escalan al cielo
cuando el peligro no se mide.