Leonel perez

Ni bueno ni malo

 

​Ante la desesperanza de un futuro aterrador que nos envuelve en un caos existencial, la dualidad se convierte en la esperanza. Maldecir la pérdida de algo nos obligará a bendecir el aprendizaje de la transitoriedad. Nada es totalmente malo y viceversa. Quizás puedas maldecir aquel momento donde viste partir a un hijo, y lloraste no porque se fue a forjar su destino; lo haces porque te quedas solo. Al transcurrir el tiempo, que nunca para, bendices las bondades que la vida le dio y que contribuyen a la paz de saber que él está bien.

​Puedes llegar a maldecir a la tormenta, a la lluvia o al viento que truncó un encuentro, y posteriormente bendecir a la misma tormenta que te la trajo de nuevo

Siendo buenos y justos podemos causar daños colaterales; es inevitable, es un equilibrio del universo.