Tatarido

Pablo

Apareciste como un relámpago.

Tengo que reconocer que me asustaste con tus propuestas.

Viniste atropelladamente, formar una familia?.

No te conozco y tu me propones vivir contigo.

La segunda llamada, tengo que reconocer que me encantaste.

Ayer ya no pudimos conversar y te extrañé.

Pienso que nuestra extraña relación es efímera y fugaz.

Me dijeron que disfrute este momento delicioso.

Pero la verdad que provoca cierta incertidumbre conocer a alguien sin verlo cara a cara.

Te ganaste un espacio en mi corazón y tengo miedo.