BAILEMOS
Vestido rojo ceñido al cuerpo,
intenso carmín rojo, roja pasión.
Tacones altos a ti te esperan
para bailar la danza del amor.
Mis manos buscan tu arquitectura,
tu cuerpo aprende mi dirección;
suena el gramófono, suena a lo lejos,
suave la música desde un rincón.
Como dos ramas rendidas al viento,
trenzas mi pulso con tu calor;
arde la noche dentro del pecho,
somos un incendio sin alrededor.
Suena la música, suena a lo lejos,
un ángel canta para los dos
y nos eleva los pies al cielo
en un camino que besa el sol.
Bajas tu boca —tiembla el instante—,
dejas un beso lento, interior;
y en ese hilo de voz que arde
mi nombre aprende otro sabor.
Tus manos tiemblan en mi cintura,
mis manos tiemblan de la emoción;
ya no hay distancia: somos la brasa
que se pronuncia como “los dos”.
Suena la música en nuestro lecho,
el vestido rojo suavemente cayó,
y nos amamos como el pájaro espino
que cada noche de amor murió.