Nyxtherine

ANSIEDAD

A veces llega sin aviso,

como un ruido que nadie más oye,

pero que en mi pecho grita.

El aire pesa,

como si respirar fuera un trabajo,

y el corazón corre

sin saber a dónde huir.

 

Los pensamientos no caminan,

corren, tropiezan, se empujan,

repiten lo mismo

hasta desgastarme.

Todo parece demasiado:

el tiempo, la gente, el silencio…

incluso yo.

 

Quiero calma,

pero la calma se esconde,

y me deja sola

con este nudo invisible

que aprieta

y no se ve.

 

Y entonces entiendo:

no es que el mundo esté cayendo…

soy yo

tratando de sostenerlo todo

mientras me rompo en silencio.