¡Querida mía, con qué compararte!
Con un río: lo supe al mirarte.
Tu voz, tan suave, logra calmar,
En cualquiera consigue paz al hablar.
Un brillo puro como claras aguas,
Cuando miras, a nadie defraudas.
Dicen que la naturaleza es arte,
Mas yo discrepo al poder contemplarte:
Nada hay que sea más importante,
Pues tú eres todo, más fascinante.
Siempre honesta, nunca errante,
Y con un corazón valiente.
Como la propia corriente,
Te muestras siempre transparente.
Sin duda alguna, eres diferente,
Eres especial, única realmente.