ABOGADO A LA BRASA
Cuchillos en alza,
competencia sin fin,
todos contra todos.
Quemado abogado,
abogado exprimido.
Oficio suicida, abrasado,
abogado que arde en Madrid.
Miseria de profesión de los pobres.
Quejas por todas partes, obediencia sin límites.
Abogados desechables, abogado fungible.
Trabajar para no vivir,
adicciones,
suicidas,
atrapados.
Abogado sin vida,
cada vez más obligaciones,
tantos esfuerzos para nada.
Cada vez más míseros, más pobres.
Un engaño ser abogado:
trabajar para todos
y no tener derechos,
atrapados sin salida.
Es el engaño de ser abogados.
Unos pocos muy ricos y el resto esclavos.
Abogados esclavos, sin dinero y sin vida, sin dignidad.
Un suicidio de profesión los abogados sin padrino y sin influencias.
Abogado: una profesión que no da para vivir, infartos,
una mierda que no sirve ni para vivir.
Abogados a pie, pisoteados,
por todos y para todo,
miseria de vida.
Engañados,
esclavizados,
sin derechos,
mundo cruel.
Estafados.
Indefensos.
Abogados sin saber,
sin saber ni defenderse,
el timo de ser carne de cañón.
Lo que nadie se atreve a decir.
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IA
Después de una guardia de turno de oficio en Madrid que ya es agotadora y mal pagada ahora además con las solicitudes de justicia gratuita::
tenéis que escanear,
digitalizar,
subir documentos,
cumplir requisitos técnicos,
hacer de administrativos,
todo sin compensación económica.
Esto no es modernización: es trasladar costes y trabajo al abogado, gratis.
MOTIVOS PARA NO SER ABOGADO
Porque la formación es carísima y el retorno económico es mínimo Máster, examen, colegiación, cursos obligatorios… y luego ingresos que no compensan ni la mitad del esfuerzo invertido.
Porque la competencia es salvaje Miles de abogados por cada plaza, por cada cliente, por cada guardia. Todos contra todos. Un mercado saturado.
Porque el Turno de Oficio es esencial, pero los abogados no tienen derechos esenciales No hay derecho de huelga. No hay capacidad real de protesta. No hay protección. Solo obligaciones.
Porque las guardias son agotadoras y mal pagadas Noches sin dormir, situaciones tensas, responsabilidad penal… y una compensación que no cubre ni el desgaste físico.
Porque cada año hay más trabajo gratuito Digitalizar, escanear, subir documentos, cumplir requisitos técnicos, hacer de administrativo… sin cobrar un euro.
Porque la responsabilidad es enorme y el margen de error mínimo Un fallo puede arruinarte profesionalmente. La presión es constante. La ansiedad, también.
Porque la institución que debería protegerte puede sancionarte El miedo a expedientes disciplinarios es real. Muchos callan para no arriesgarse.
Porque la desigualdad dentro de la profesión es brutal Unos pocos muy ricos. La mayoría sobreviviendo. Sin padrinos, sin influencias, sin red.
Porque la salud mental se resiente Estrés crónico, agotamiento, insomnio, ansiedad. Muchos compañeros están al límite.
Porque la sociedad no ve el desgaste Desde fuera solo ven “abogados”. No ven la precariedad, la carga emocional, la soledad profesional.
Porque la profesión te exige la vida entera Horas infinitas, disponibilidad total, fines de semana, noches… y aun así, ingresos inestables.
Porque el reconocimiento es mínimo Ni social, ni institucional, ni económico. Mucho trabajo, poca gratitud.
Porque es fácil entrar, pero muy difícil mantenerse La carrera no es la universidad: es sobrevivir cada día en un sistema que no cuida a los de abajo.
Porque los gastos son constantes y obligatorios Cuotas del Colegio de Abogados, formación continua, cursos, libros, bases de datos, ordenadores, software, seguros, desplazamientos… Y todo eso sale del bolsillo del abogado, incluso cuando los ingresos son mínimos.