Jesús Ángel.

Como gota de lluvia.

 

Mientras el latido del corazón se disuelve despacio,  
como gotas de lluvia  
golpeando la ventana  
en un ritmo insistente,

como leña en el fuego  
que aún guarda su calor  
en una casa vacía  
y distante,

la paz desciende  
hasta volverse silencio,
en el mismo universo  
donde siempre  
hemos estado.

Y al aflojarse el borde  
de lo que creía ser,  
como un último aliento  
de vida que se extingue,

como hoja que cae
sin haber sido llamada,  
una vez abandonado este cuerpo  
que cumplió su forma, su tiempo  
y su sentido.

Mas allá de lo que puede tocarse  
o perderse en la sombra, me dejaré caer en silencio,

en eso que no empieza ni termina,  donde no cabe la oscuridad, la decepción o alegría, por se luz
que se sostiene sin nombre...

Por haber sido y seguir siendo, como gota de lluvia  
golpeando la ventana:

partícula que nunca  
ha dejado de ser.