Se me han acabado los intentos
he soltado una a una las estrella que reuní para tí y nuestro cielo se fue oscurenciendo poco a poco.
Las nubes ocultaron la belleza del azul con su blanquecina presencia;
como un fantasma que no se esconde, un espectro que se nos pone enfrente.
Mientras yo consolaba a esas nubes con gestos de ternura, tú dormías bajo el resguardo de mis brazos.
Mientras el sol intentaba llevarse la noche, yo luchaba contra su luz, suplicándole un instante más a tu lado...
pero tú, dormido, dabas la espalda a mi corazón.
Te devuelvo tu cielo vacío.
Cuando abras los ojos, búscame en la luna
estaré descansando bajo el peso de esas nubes que nunca
quisiste ver.