Te tomé de los hombros
y buscaba que me vieras.
¡Despierta! ¡Despierta!, te gritaba mientras te sacudía.
\"Todo lo que ves es solo un mal sueño\", te repetía.
La gente entró de golpe como una manada de búfalos,
con tanta rapidez y fuerza te separaron de mí.
Empecé a buscarte.
¡Tolocha! ¡Tolocha!, te gritaba...
Pero tú no me respondías.
Esa multitud me presionaba y me distraía,
me susurraban cosas al oído;
a algunos les decía que sí,
a algunos les decía que no,
pero en realidad no les entendía.
La multitud me apretujeaba,
me entretenía;
caminar intentaba,
pero salir no podía.
Me gritaban... me decían cosas
porque separarnos querían.
Les decía: sí,
les decía: no,
pero en realidad yo no entendía.
No te encontré en la multitud, así que fui a la soledad.
Empecé a gritar: ¡Tolocha! ¡Tolocha!
Cómo así, tú nos decías.
Te buscaba y te gritaba,
pero para sorpresa mía la soledad también me apretujeaba.
Corría y corría y mis pasos coordinaban con la arritmia que sentía.
De rodillas caí al suelo.
Puse mis manos tras mis orejas;
quería escucharte,
pero tú en silencio permanecías.
¿Qué haces?
¿Tienes hambre?
¿Tienes frío?,
te preguntaba,
pero tu silencio me invadía.
Mis fuerzas se acabaron;
caí al suelo cansada.
¡Llegaste tú!
Tomaste mis hombros
sin buscar mis ojos.
¡Despierta! ¡Despierta!,
me decías...
Y ahí me di cuenta
que ese mal sueño
era yo quien lo tenía.
Autor: Mayita Regalado
Para mi mejor amiga: Karen Barquero (QEPD)