david valencia tobon

Nunca ha sido propicio amarte

¿A qué se deberá la conspiración de las palabras?

Ellas tienen un contra sentido al encontrarnos.

La caricia tuvo a diario su cuota de inconveniente:

motivos, razones, pretextos y tonterías por doquier.

¿Qué tanto murmuran las palabras en la sombra del beso?

Del encuentro en algún café, bar o pasaje peatonal.

El saludo no augura un encuentro extenso como abrazo.

Amarte en brevedad no es posible de lo diurno a lo nocturno.

¿Qué venimos hacer tú y yo? Si no hay hilo rojo.

¿Hay un nosotros en esta lejanía?,

si a la noche le concurren un millar de pájaros de piedra,

un centenar de ángeles petrificados en el parque de los novios,

también una y mil cartas que no llegan a ser

un tablón de tu ventana a la mía.

Nos queda el enigma de la hora nocturnal ¿Nos veremos?