Juan Iscar
Dos mundos separados
Dos mundos separados por ese azul engañoso.
Pasad la puerta que lleva a la oscuridad.
Estáis desnudos, coartada vuestra libertad.
Cuerdas mantenidas por la rigidez de idealistas
inventores de sociologías inhumanas y perfectas.
Ropas sencillas del olvido y la ignorancia.
Mirad el vidrio pintado de azogue, solo eso,
y tenéis un mundo virtual al otro lado del espejo
capaz de ser confundido con el soñado.
¡Qué afinidad la de la mentira, qué lejana la cortesía!
Pregones de ciego, narraciones de vecinos autistas,
barrenderos sin escoba ni retamas para hacerlas,
ninfas de ciénagas encenagadas,
tierra de orcos embrutecidos, embobados
en la presencia de vitales salamandras.
No. No es la sencillez ni la humanidad
lo que gobierna la comunidad del edificio
oculto a los ojos de la voluntad y la esperanza.
Pertenecen a la historia reescrita e inventada
las explicaciones que aventan las nubes de la verdad.
Mnémesis marcha desconcertada en el tiempo
de la ambigüedad e injusticia institucionalizada.
Sólo queda la solución que vive en el centro,
en lo más íntimo del ser, inmutable en la tempestad.
Cierro la puerta del entendimiento y los ojos de la razón.
Espero... abandonado en el silencio y la noche.
Sé que ahí anida la evidencia de la existencia segura.