Las silenciosas tumbas tragan tierra,
hay voces que se ahogan en neblina;
el fango acecha, lástima que aterra,
un pasado de glorias en la ruina.
Pequeñez que se siembra en enseñanzas,
fingiendo que es el alma distinción;
glorioso fue el ayer en sus andanzas,
mas hoy solo hay un barro sin acción.
Que nadie se lamente en estas sombras,
pues el ruin no desea ser un santo.
Sembrar un rumbo es crear el destino.
¡Alto! Por aquí acechan las culebras,
busca otro pueblo, estrella y nuevo canto,
guarda tu luz, no queda cristalino.