Moverse
por el mundo,
mientras voces crispadas
repiten sus derrotas.
Van desfilando
como pavos reales
por esas pasarelas
de la desesperanza.
Y la fama les pone
un nudo en la garganta.
Pero saben
que la gloria es efímera
y se asoman llorando
en la ventana.
L.G.