Daniel Omar Cignacco

Poema del alma cuántica

En el no-lugar de la palabra,

donde el verso es solo una función de onda,

el poeta colapsa el silencio

al observar la belleza de su propia sombra.

No hay distancia

en este entrelazamiento:

si el poema vibra en una hoja herida,

el corazón del autor,

en su aposento,

siente el girar de la métrica encendida.

Somos superposición de estados puros:

el que escribe, el que lee y el que siente,

atravesando los más densos muros

con el efecto túnel de una mente.

El amor no es materia ni es despojo,

es la frecuencia exacta de un destello;

un salto cuántico

que ocurre ante tu ojo

cuando el vacío se vuelve

destello perpetuo.

Daniel Omar Cignacco  © 2026