No quiero empezar de cero con alguien más…
quiero que Dios toque lo que se rompió y lo transforme.
No quiero borrar nuestra historia como si no hubiera significado nada. Quiero que Él sane las palabras que nos hirieron, que reconstruya la confianza que se agrietó y que limpie el orgullo que nos separó. Porque cuando el amor fue real, no se reemplaza… se restaura.
No le estoy pidiendo a la vida algo nuevo.
Le estoy pidiendo a Dios que haga nuevo lo que ya existía.
Que nos enseñe a mirarnos con más humildad.
Que nos devuelva con más madurez.
Que nos una, pero esta vez con bases más fuertes, con fe más firme y con un corazón más consciente.
Si alguna vez fuimos capaces de amarnos, también podemos ser capaces de hacerlo mejor. No desde la herida, sino desde la sanidad. No desde el miedo, sino desde la convicción.
Porque cuando Dios interviene, no remienda… transforma.
Y yo no quiero un regreso por costumbre.
Quiero un reencuentro guiado por Él, donde lo que fue quebrado se convierta en el testimonio más fuerte de que el amor, cuando es verdadero, puede renacer. ✨🙏