Pirata de tierra,
sin bandera negra ni calavera,
sentado en la taberna de la estrella solitaria,
bebiendo recuerdos de otrora...
Amigo solamente de una cuerva,
con la que compartes monólogos de mil mermas,
en las noches de insomnios y vigilias,
en la luz de las mareas...
Con tu mirada perdida en lontananza
ya en blanco tu mapa...
Lobo solitario de mil mares que cruzaste la bruma,
y atabas al cuello cada galerna...
Hoy, se te alzan como olas,
antiguos recuerdos que te inundan sin licencia,
como aquella corsaria
que un día te trago con un beso de agua...