Desnuda y triste,
la verdad se presentó.
Su desnudez incomodaba.
La miraban de reojo,
sin comprenderla.
Con el tiempo
se volvió invisible
y decidió
disfrazarse de dolor.
Así, por fin, fue mirada
a miles de kilómetros.
Desde entonces,
el dolor es una verdad oculta
que pocos se atreven a descubrir.
Solo quienes la miran,
la asienten y la honran,
logran transformarlo.