Un cuarto de hotel,
puede ser tan impersonal.
Que las paredes oprimen
y esa soledad, casi duele.
Los huesos se ablandan
con recorrido imaginario,
redescubro mi casa,
la comodidad de lo conocido,
de mis afectos...
Por qué hay que alejarse
tanto?..
Qué necesidad, porqué
en la impulsividad, somos
nosotros mismos tan
capaces de hacernos daño.
Me molestan los acentos
de los otros, porque no son
los míos....
Necesito sentirme abrazada
en el calor de mi hogar.
Ese es el lugar del que me fui,
pensando que pasaría de
lo mejor y terminó siendo
una pesadilla.
Por suerte tuve el valor de
pedir ayuda.
(rosi12)