No sé cuándo fue ni por qué
ni cómo empezamos a querernos
pero las olas del olvido te alejan de mí
una lejanía que tortura el alma
dejándome en el estío del silencio.
El reloj marcó los días y los años
pero no pudo borrar tu mirada
ni el guiño de tus ojos de ensueño
menos aún la ternura de tu sonrisa
Entre las arrugas del silencio
me estremecí al saber de tu partida
hoy camino por las calles sin voz
en tardes caprichosas de lluvia borrosa
Tantos inviernos que congelan la vida
como el grito de la terca y oscura soledad
quieren hundirte en el abismo del olvido
llevando mi alma al ocaso del silencio eterno.
Al recordarte siento que mi alma llora
aunque cada día el sol vuelve a brillar
te busco en las calles grises del recuerdo
entre las promesas que la vida borró
La luna que me mira parece burlarse de mi
aunque las estrellas me preguntan por ti
el viento incansable me trae tu voz
y es imposible dejar de pensar en ti.
Lima, 3 de abril del 2026