Cerró puertas, saturó heridas
y volvió a la vida,
la que dio por muerta
por miedo a una nueva caída,
la que le llevó al desespero
esa noche de su despedida,
emprendió un nuevo camino
errante, con rabia y sin prisa,
y desilusionado comprobó
que todo seguía igual que antaño,
cuando fue engañado
con mentiras y codicia.
Mas esta vez no hubo llanto
ni el alma se sintió vencida,
entendió que el mundo
sigue dañado.
Pero que él ya curó sus heridas.
Elena©