__La niña y la rosa única__
Una niña preguntaba
con asombro y con candor:
Cómo pudo aquel pequeño
creer única una flor.
Si en el campo hay tantas rosas,
si hay jardines sin final,
¿por qué dijo tan seguro
que era sola, sin igual?
Miró al cielo pensativa,
se sentó junto al rosal,
y una brisa le susurra
un secreto muy vital:
No es la rosa, niña mía,
la que brilla por ser flor,
es el tiempo que le damos
lo que enciende su valor.
La que cuidas, la que riegas,
la que nombras con amor,
se convierte en la más única
dentro de tu corazón.
Y la niña, en voz bajita,
comprendió sin dudar más:
que lo único en la vida
es cuando ella se da.
EmilioDR/ Abril22/26