Un lector vive mil vidas...
Un lector vive mil vidas, en cada hoja escrita,
recorre mundos lejanos, sin moverse un instante.
Se convierte en rey, en esclavo o en guerrero,
siente el amor profundo, el llanto y el temor.
En las líneas doradas de un viejo pergamino,
conoce pasiones ardientes, historias divinas y crudas.
Camina por calles de fuego o de rocío,
habla con filósofos, con poetas y con héroes.
El hombre que nunca lee vive una sola vida,
con los ojos cerrados a la inmensa herencia.
No conoce los sueños que otros han tejido,
ni las enseñanzas que el tiempo ha guardado.
Un lector vive mil vidas, cada libro un destino,
cada capítulo un mundo, cada frase un camino.
Mientras el que no abre un libro, en su rincón se queda,
con solo una historia, la que el destino le ha dado.
Así, entre letras y silencios, se divide el ser:
uno navega por cielos, el otro en su tierra se aferra.
Un lector vive mil vidas, eso es la verdad,
el hombre que nunca lee vive una, y nada más.