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Escúchalo, mi flor mona,
en tu corola labiada,
el susurro y la tonada
que al pasar el aire dona.
Escúchalo coquetona,
el lamento de piedad
que quiere longevidad
al sentir tu breve vida,
pues has sido concebida
con tal solo esa verdad.
Y es así, mi linda mía,
oye el eco de tristezas,
algo dice de lindezas
desde mucha letanía.
Y nos cuenta, qué ironía,
que la belleza es muy breve,
cual un corazón de nieve
que en la tierra se deshace,
y si vuelve, nos complace
con la nata en el relieve.
Pero hay almas que en su trance
pueden donar su conciencia,
quedando viva la esencia
que nace de un dulce avance.
Almas que cantan romance
con la mención a un vergel,
y la humildad será fiel
para tu pequeño altar,
alma que se ha de elevar
donando una dulce miel,
mas no temas dulce flor,
dulce yemita ligera
de corta vida sincera,
de larga vida de honor.
Quién puede dar el color
a labios de tercipelo,
no debe rendirse al duelo
cuando su tiempo ha dormido,
porque sabe que ha vivido
entre los brazos del cielo.
Ya se viene noche oscura
como fin a ese comienzo
que pintaba en lindo lienzo
una imagen de ventura.
Ya se acaban galanuras
con su voz dulce y canora,
y ahorita pongo en hora
el reloj del tiempo muerto
que se avanza por lo incierto
en todo jardín que aflora.
ºººº
(Tu es parti. Tu as laissé derrière toi un poème sans fin).
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Dime amor, solo dime
si esa flor de corola reducia
y de aroma sublime,
por ser flor, por florida,
¿no presume de bella consentida?
Y si ves, ves impresa
la expresión reflejada inalterable
que en silencio confiesa,
tan sutil, tan amable,
¿qué por ser fina dama no es culpable?
Mas si escuchas, la sientes,
esos llantos que su alma siempre expresan
con lágrimas latentes,
son ecos que regresan
y te hablan, sonríen y te besan.
Porque todo lo que luce se apaga
y el tiempo lo marchita;
un vuelo que naufraga
cuando busca lo que más necesita
y que el cielo limita.
La belleza es imagen pasajera,
es así linda mía,
porque queda como hueco en la madera,
como fenda vacía
que se seca, se enfría.
Hay sonrisas que sanan los dolores,
pero son pasajeras.
Efímeros amores
que encuentran sus prestancias verdaderas,
solo en las primaveras.
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(Là où dorment les rêves)
Tan diminuta y menuda,
delicada frente al viento,
tan sensible movimiento
y tan humilde en su duda.
Por sincera te desnudas
sin excusas, sin anhelos,
pero por tan bellos velos
que no pretenden codicia,
¿quién no quiere tu caricia?,
¿quién de tí no tiene celos?
°°°°
Jhetse