En el borde incierto de tu piel
mi cuerpo colapsa la función de onda,
ya no soy posibilidad:
soy este instante en que te toco.
Nos entrelazamos como partículas
que ignoran la distancia y el tiempo,
si te nombro, vibras en mi pecho
como un eco cuántico sin origen.
Tus labios: un experimento imposible,
donde cada beso altera el universo,
y en la superposición de nuestros cuerpos
somos todo lo que podría haber sido…
y lo que, inevitablemente, es.
Daniel Omar Cignacco © 2026