Juan Roldan

Libertad

Rutilante despierta la mañana,
rompiendo en luz el sueño detenido;
en el borde afilado del olvido,
volando al fin, quebrando la cadena.

Que de antiguo al espíritu condena
al sufrimiento del hombre rendido;
que sin lucha se entrega ya vencido,
enlazado al yugo que lo encadena.

La libertad, un río que no cesa,
fuego ardiente que las almas sostiene,
un paso firme hacia la propia esencia.

Y por mucho que el mundo la desmiente,
renace en cada gesto de nobleza,
cuando al amanecer así se siente.