Aunque la muerte me susurre al oído,
no me he ido... Sigo conmigo.
Existe el cine encendiendo el día,
arte latiendo en la poesía;
escribir es coser lo perdido y aprendido,
café caliente, sostén del latido.
A veces guardo silencio profundo,
como reptil que observa el mundo;
piel que se muda cuando ha dolido,
sol en la sangre... y sigo conmigo.
No soy tormenta que arrasa y se acaba,
soy brasa verde que lenta se alza;
si el mundo tiembla, yo me afirmo,
respiro y me confirmo.