Como un corte de tijera me sentó tu huida,
sangre de amargura,
sintiéndome un muñeco de trágica presencia...
Del mundo soy la tristeza,
e incluso, se le olvidó mi faz a la muerte espantosa...
ya ni siquiera la luz me nombra...
Vivo en un martirio sin mudanza,
donde un silencio de piedra me golpea y me retumba,
en una soledad que me devora...
Poesía con roja herida,
que con cada verso infernal mi mente se despedaza,
por una relación sin expectativa...