¡Miradas! No miren el polvo del turulato sepulcro.
Donde los cariparejos hombres sueñan solo huesos.
Dijo nones; no cuenten por lustros, gemidos de esos.
Pellizquen, animen, los sentimientos más pulcros.
Escuchen los tibios, bisbiseos de las tiernas esposas.
Antes que la macilenta noche, calle el reír de tu sol
y arrebate el hermoso multicolor de las mariposas.
¿Lluvia…?
¡Si, la brisa aplaude y baila cumbia!
Mariposas vengan todas…
Hombres escriban poemas y odas lean todas…
Cada palabra cuerda de un hombre sin rienda.
Que aun duda y se equivoca porque piensa.
¡Ay de los mágicos! los perfectos instantáneos.
Conmiseración a los plagiadores de máquinas.