José María Casani Surco

AQUELLA HERIDA, PRONUNCIA TU NOMBRE

Te quise como si fueras una gran riqueza, fuiste la estrella distante, a la cual yo necesitaba esperando cada día a que llegues, pero, no fue como esperaba. Mi corazón se desangraba cada vez que te sentía más lejos vacío y solo me quedé, al saber que se acabaron mis sueños

 

Entonces comprendí que el dolor también abre puertas interiores. que destruyen sentimientos y pensamientos eternos. Pero desde el fondo, brillaba una luz, esa luz que me guiará sin temores.

 

Mi familia, fue la luz encendida cuando yo temblaba solo. Sus guías dijeron mi nombre cuando yo callé por miedo, de ellos, nació el valor de quedarme y sostenerme entero y amarme fue entender que existir, también merece respeto sincero.

 

Y al llegar las amistades sin ruido, sosteniendo mis caídas diarias. acompañándome en mis momentos mas perdidos, logrando amar de nuevo

 

Pero... Comprendi demasiado tarde la hondura de aquel vacío,

demasiado tarde el peso exacto de tu ausencia en mis días. Las tristezas no borraron tu nombre del silencio, ni la luz del hogar apagó la sombra que dejaste.

 

Porque hay amores que no regresan aunque el alma madure, amores que enseñan, pero no vuelven a pronunciar tu nombre. Y así aprendi a vivir entre luces verdaderas, con una herida discreta que aún pronuncia tu recuerdo inolvidable