Anne Black

La soledad mi refugio

 

Me refugio en la soledad porque me apoya en los momentos más críticos de mi vida. Porque cuando necesité de un abrazo, ella me ha abrazado; cuando necesité un oído, ella me ha escuchado; cuando necesité silencio, ella me lo ha dado; cuando necesité donde llorar, ella me cobijó en su hombro.

Me refugio en mi soledad porque es mi amiga, mi tranquilidad cuando todo afuera es un caos, una amante espectacular y placentera, fiel a mis deseos. Ahora, mientras escribo, ella me acompaña, sentada en el sofá, al lado de la cama, porque la melodía que suena allá me envuelve en la nostalgia y me angustia, porque el pasado es el recuerdo de lo que fue y quisiera verlo volver, aunque yo sepa que no vale la pena. Pero no puedo negar que aquellos ratos fueron los más felices de mi vida y, aunque yo haya cambiado y él también, lo echo de menos.

Quisiera verlo una vez más, revivir esas mañanas en el parque de las cotorras, oír sus palabras de amor y yo permitiéndome envolverme en la farsa de un noviazgo inventado por dos amantes fingiendo ser libres para el uno y el otro. Ahora mi soledad me consuela con un mañana prometedor y yo me entrego a esa promesa mientras le juego al gato y me preparo para dormir.