Tantos y cuántos pueblos se van quedando vacíos,
estrechas callejuelas, de casas encaladas solo gatos,
pasean sus calles silenciosas, no se escuchan niños.
En campanarios que nadie tañé, campanas olvidos,
de relojes que se pararon antes de las cinco, fuimos
testigos los lugareños de plazas vacías solo pájaros.
Pueblos en los que ni ancianos, se sientan en bancos,
rotos muchos ya, maltrechos y hundidos los tejados.
Pueblos de esta España vaciada, cada vez más solos,
todas y cada una de las provincias, son deshabitados.
Fuentes sonidos claros de agua, pájaros enmudecidos,
la natura se abre paso, por ventanas yedra come patios.
Pueblos entre valles majestuosos, prados ya olvidados,
montes, lomas, senderos, de nuestros ancestros perdidos.
Hogares abandonados, ya no cantan mañanas los gallos,
Oreos y paneras, cercados de caballos pueblos perdidos,
por las malezas y bosques tragados, nadie regresa a ellos.
Pueblos de los que solo van quedando recuerdos pasados.
¿Llegarán momentos en que nos acordemos de los pueblos?
Pueblos de aquellos largos veranos soleados, eran pueblos.