Hay algo
que no tiene nombre.
No llega—
aparece.
De golpe.
Y se queda.
No grita.
Muerde.
Desde dentro.
Lo siento
en la piel.
Más adentro—
en la médula.
Como si algo
se hubiera instalado
sin pedir permiso.
No avisa.
Arde.
Late
donde no hay latido.
No se va.
Se mueve
por la sangre.
Lento.
Seguro.
Sin salida.
Y cuando creo
que afloja—
vuelve.
No más fuerte.
Más hondo.
Como si supiera
exactamente
dónde romper.
No tiene forma.
Pero ocupa
todo.
Y yo—
intento sacarlo.
Pero no es dolor.
Es tu forma
de seguir
aquí.
Viviendo
en mí.
La 💙 Gitana