Patricia Aznar Laffont

Ali y Pat ya instaladas en Venus

Sucedió. Simplemente sucedió porque los hados de los tiempos y del espacio saben escuchar a quienes se aman.

Fue en una tarde sin nombre en donde la amistad superó las distancias. Lo habían preparado por años casi jugando con la idea, pero como ya dije, por fin sucedió.

Ali y Pat, ya se habían encontrado y abrazado tan fuerte como tantas veces lo habían imaginado.  ¿Fue en México, fue en Argentina? Nada de esto importa.

Habían sacado el ovni rojo estacionado en una de sus casas y que habían comprado con las toneladas de amor que las unía. Estos ovnis sólo se compran con amistad y amor, no valen ni  dólares ni pesos.

Alegres y decididas, luego de haber hecho el curso de manejo de ovnis eligieron una pista y brum! el ovni despegó suave, ligero y sin ningún ruido que las molestara.

Destino: Venus. Ya se habían cansado de la gente de la Tierra con tantos líos y prejuicios y esa falta de amor que las ponía tan tristes, que alteraba con frecuencia sus estados de ánimo, así que se dieron a la aventura, a probar otros lugares en donde poder encajar.

El viaje en ovni fue sereno y certero. En cuatro o cinco horas llegaron entusiasmadas y emocionadas: Venus se abría ante ellas y una nueva vida les esperaba, por lo menos era lo que habían imaginado.

Con cuidado bajaron la escalinata de la nave y algo les pasó, fue un cosquilleo, un sacudón cósmico o algo que no podían determinar pero sus cuerpos, sus caras se transformaron. Les faltaba un espejo pero podían verse la una a la otra: volvieron a ser jóvenes y bellas, con sus cabellos largos, sus ojos brillantes y nuevos y la sonrisa más plena.  Lo que fue malo es que con el calor reinante avanzar con esos zapatitos era una verdadera tortura.

De pronto un lodo inesperado  ensució sus zapatos y pies,  se hizo la noche, negra noche que las envolvió y les causó temor e inseguridad pero se tenían la una a la otra y esa amistad a prueba de bala.  No volverían atrás de ninguna forma.

Un camino ríspido las hizo caer en la oscuridad y el lodo pausó su caminar, enterrando sus pies y piernas hasta inmovilizarlas. Un temible lodazal que parecía tragarlas.

-Pero , qué pasa, qué hacemos ahora- entre tinieblas  y y penumbras se tomaron de las manos sucias y algo así como una oración las unió.

Fue de pronto, como el instante de un destello de luz, de  un relámpago que castigó de pronto ese planeta nunca visto por el hombre, sólo por ellas, aventureras del amor. Y otro milagro sucedió: aparecieron de pronto dos príncipes altos, apuestos, gallardos y con la mirada enamorada puesta en cada una de ellas.

Eso fue amor a primera vista. El más puro y fogoso amor que se imagine. El que ellas habían imaginado y no encontraban en la Tierra.

Uno de los príncipes les dijo: -Las esperábamos desde hace años, las amamos desde que imaginaron llegar a nuestro Venus, planeta del amor y ahora ya las tenemos. 

Unas lágrimas se escaparon de sus ojos y continuó:-  Ese camino ríspido fue la última prueba de que ustedes nunca se dan por vencidas  y que pueden caer y luchar y levantarse como un Ave fénix  Son lo que buscamos, desde que oímos sus planes desde nuestro Loft- con balcón aterrazado en la calle más hermosa de Venus, en donde viviremos felices por siempre jamás.

Las esperábamos sólo para amarlas y construir nuestro nido, nos darán calor y amor, ese que tanto hace falta para vivir. Así se dieron un beso largo y un abrazo apasionado que surcó y explotó la Vía Láctea, la hizo temblar.

Ahora ellas viven allí, en castillos encantados,  jóvenes y amadas y como hay internet pueden escribir en el Foro Poemas del Alma  y hacer lo que deseen porque el amor es la fuerza, la plenitud y la lucha.

Lector, esto es real, Ali y yo ya no estamos en la Tierra, escribimos desde Venus, enamoradas de nuestros príncipes porque el que quiere puede y los milagros existen cuando estallan juntos el amor y la amistad.

 

Me tomo el atrevimiento: Ali y Pat (Patricia)