Y vi una perla
Apenas olvidada...
En el cuello taciturno
del recuerdo,
Dime amada mía
que reinas descuidando
tu cordura...
En los labios entristecidos
de la aurora,
Qué amor
se nos desdibuja
Apenas un instante,
En la boca descuidada
de su sombra.
Yo soy de éter
Tu de espliego...
Quién anuda su tristeza
sin espera,
A los rayos diamantinos
Que te nombran.